Por Samuel Bautista y Radamés Camargo

En análisis previos se ha señalado el limitado alcance y la aún persistente brecha de la conectividad en México, lo cual deriva en dificultades para aprovechar plenamente los avances tecnológicos. Sin embargo, aunque la promoción de la conectividad universal es un factor necesario para detonar el desarrollo y reducir la desigualdad, su aprovechamiento efectivo es fundamental para alcanzar este cometido,  tal y como lo señala el Banco Mundial en su reporte de desarrollo “Dividendos Digitales”. En nuestro país, el acceso a Internet llega a 53.9 millones de mexicanos, lo equivalente a una penetración que supera la mitad de la población (51%) mayor o igual a 6 años, de acuerdo con cifras de la AMIPCI. Mientras que el coeficiente relativo al servicio de Banda Ancha Móvil (BAM) es de 27% de la población, cifra que incorpora una enorme disparidad de adopción entre niveles socioeconómicos. Al respecto, la brecha de adopción de la BAM equivale a 71 puntos porcentuales de penetración entre los usuarios en niveles socioeconómicos más altos frente a aquellos más bajos. Ello dejando de lado que los dispositivos de acceso (Smartphones) apenas llegan al 60% de los mexicanos.

Fuente: The Competitive Intelligence Unit, 2016
Este escenario no es muy diferente de aquello que en la década de los sesentas llamaban “Los Dos Méxicos”, en donde el contraste actual radica en que la conectividad, no permea de manera homogénea a la sociedad. De acuerdo con el Banco Mundial, el acceso a Internet estimula el desarrollo a través de tres mecanismos. El primero, consiste en la inclusión, en el cual las tecnologías digitales permiten reducir el costo del flujo de información; en segundo lugar, a través de la innovación con el lanzamiento de plataformas de comercio electrónico que aproximan a consumidores y oferentes en los mercados; finalmente la eficiencia que permite el abaratamiento de transacciones e intercambio de bienes y servicios en términos de tiempo y costos, a la vez que la conectividad promueve la productividad de las personas. El organismo internacional advierte que dichos beneficios no siempre se trasladan a la sociedad en su conjunto y que incluso, su acceso podría aumentar la desigualdad.

Mecanismos de Interacción entre Internet y el Desarrollo

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Fuente: The Competitive Intelligence Unit con base en el informe “Dividendos Digitales” de Banco Mundial
Al respecto, la institución argumenta que la eficiencia que deriva de las tecnologías digitales depende de los “complementos analógicos”, es decir, de las habilidades propiamente humanas que se entrelazan con los procesos de automatización. De esta forma, si bien los niveles de conectividad ya llegan a una buena porción de la población, también se puede hablar de un México conectado disfuncional, el cual puede contar con una conexión a internet, pero que no aprovecha su potencial para incrementar su productividad, para interactuar con el gobierno o para participar en el mercado laboral desde las redes sociales, bolsas de trabajo digitales, entre otros aspectos. Como lo señala el Banco Mundial, el hecho que 40 % de la población mundial acceda a Internet es relevante, pero se debe hacer lo posible para que una nueva subclase social no surja a partir del aprovechamiento desigual de sus beneficios. Los países que cuentan con mayor adopción tecnológica y mejores “complementos analógicos” son los que registran ingresos más elevados, mientras que la situación contraria ocurre con las naciones más pobres. En otras palabras, una combinación de brecha amplia de conectividad y limitadas habilidades humanas que complementan la automatización, resultaría en un menor ingreso y por tanto, se reducirían las oportunidades de desarrollo.
Fuente: The Competitive Intelligence Unit con base en el informe “Dividendos Digitales” de Banco Mundial
Fuente: The Competitive Intelligence Unit con base en el informe “Dividendos Digitales” de Banco Mundial
En particular, México cuenta con un ingreso medio y su adopción de Tecnologías de la Información y la Comunicación, así como la calidad de sus “complementos tecnológicos” se encuentran en el promedio. Por tanto, nos encontramos a medio camino del potencial de aprovechamiento de la conectividad para el desarrollo. El gobierno mexicano ya cuenta con una agenda de promoción de la conectividad y la transversalidad de sus beneficios, a partir de la puesta en marcha de la Estrategia Digital Nacional, la instalación de Internet en sitios públicos a través del Proyecto México Conectado y el Programa de Inclusión Digital que consiste en la entrega tabletas a estudiantes de primaria. Sin embargo, evaluar estas políticas no necesariamente significa una contabilidad de personas beneficiadas, también implica reconocer si los grupos sociales que ya se hicieron de conectividad y dispositivos por la vía de estos programas, también cuentan con los “complementos analógicos” necesarios de incidencia en la productividad, desarrollo y calidad de vida de los mexicanos. Aunque el mercado y los mencionados programas de gobierno lograran reportar una tasa de conectividad equivalente a 90% de los habitantes del país, lo más importante es que cada una de estas conexiones sea efectiva y verdaderamente sea aprovechado por quienes cuentan con acceso. No se trata únicamente de cantidad, sino también de calidad y capacidad de aprovechamiento equitativa.

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Fundador, sysadmin y diseñador de TecnoGaming como así también su propia empresa de hosting. Auto-didacta y con mucha pasión por los videojuegos ama tanto la tecnología como la naturaleza. Vive en su casa de campo en Merlo, San Luis.