Felicitamos a Mario Verde por haber ganado el Concurso con si historia de amor sobre Claptrap, queres leerla?, fijate al final del articulo

Duración

El Concurso comienza el 6 de Noviembre y finaliza el proximo Jueves 13 de Noviembre.

Bases

Las bases son las siguientes:

  • Se debe dar Like a nuestra pagina de Facebook.
  • Se debe escribir una historia corta (no mas de 1 pagina) que involucre a Claptrap y este inmersa dentro del mundo de Borderlands.
  • Se puede agregar hasta 1 personaje inventado.
  • Debe ser una historia graciosa con el tono característico de Borderlands.
  • Debes anotar tu nombre de usuario en Steam al finalizar la historia.

Las historias se escriben en los comentarios al final de nuestro review:

Eso es todo, recuerden que esto no es un sorteo, la mejor historia se lleva el Borderlands: The Pre-Sequel para Steam.

Ganador

Felicitamos a Mario Verde por haber ganado con su historia de amor sobre Claptrap, a continuación la dejamos para disfrute de todos ustedes.  

Una historia de amor o algo parecido

Un Claptrap enamorado en Robolución, cualquier trinchera sirve. – Nuestra historia comienza con un pequeño Claptrap en busca de tesoros… No, no, espera: ¿un claptrap en busca de tesoros? Eso es imposible, son cobardes, torpes… – dice Marcus, antes de ser interrumpido. – ¡Tú sigue leyendo, esbirro! Que no te pago para que me des tú opinión – dice un claptrap cualquiera… (- ¡Espera! ¿Cómo que cualquiera? – Perdón) nuestro héroe Claptrap apuntado su escopeta Maliwan a la cabeza del despiadado y malvado Marcus. – ¡Continua! Si no quieres que te deje como colador eléctrico. – ¡Pero si tú no me pagas! – dijo Marcus… Nuestra historia comienza con un pequeño Claptrap en busca de tesoros por los alrededores de Hyperion Dump. La Robolución estaba en su apogeo y las unidades claptraps dominaban la mitad de Pandora. Hyperion estaba consternado con lo sucedido, por lo que inició una campaña para acabar con la Robolución, pero el fervor y el coraje de este… – ¡Que no puedo leer esto! Es absurdo. – Creo que no te quedo claro lo de colador eléctrico, Te lo explicaré: Si yo aprieto este gatillo… – … de este valiente puñado de robot salvadores – continuó Marcus – en busca de igualdad y justicia para todos, se lo impedía. Nuestro héroe vagaba sin rumbo tras haber aniquilado él solo a una horda de mil psicópatas solo con una bala de su pistola Jakobs, (eso no te lo cree nadie – murmuró Marcus) cuando la vio; parecía un ángel caído del cielo, literalmente, tenia alas y circulaba en torno a un motón de cadáveres carbonizados. Era la más hermosa robot que alguna vez había visto. En un instante se imagino una vida con ella: paseando por los Arid Badlands tomados de las manos cazando a los Scars, cocinarlos y rellenarlos con enanos y servirlos en un día de campo en la isla paradisíaca del Dr. Ned. Sentarse en el pórtico de una casa y ver pasar a los chiquitines tratando de subir escaleras. Un vida maravillosa. Se le acercó y le dijo: “Hola, soy una unidad Claptrap en pos de la Robolución y estoy extremadamente solo ¿Te gustaría salir a enchufarnos detrás de alguna pila de cadáveres?” Para la robotina, esto había sido lo más romántico que alguna vez alguien le dijo (también pudo haber ayudado el hecho que nunca nadie le había hablado antes). Sonrojada… – ¿Cómo sabias que estaba sonrojada? Son robot, no pueden sonrojarse – Dijo Marcus haciendo una pausa – Creo que aún te falta aprender de emociones humanas – dijo nuestro héroe Claptrap, suspirando – ¡Continua leyendo! – Sonrojada aceptó pasar una velada romántica cazando, solo a los psicópatas que decían la palabra “caca”. Fue una noche mágica para nuestro héroe. Y así comienza nuestra historia, de amor, de enchufar robotinas y asesinatos de iletrados que solo dicen idioteces. Fin. – Ves que no era tan malo ¡Ahora a seguir luchando por el amor y la Robolución! – salió de la tienda de Marcus disparando. Feliz y enamorado. Marcus se asomó a la puerta, la cerró y se pregunto: ¿Este claptrap sabrá que todas las series CL4P-TP son robot masculinos? Bueno, creo que algún día tendrá que averiguarlo. Mario Verde