Durante el fin de semana Intel dio a conocer sus procesadores Core de cuarta generación “Haswell”, microprocesadores que mostraron un buen rendimiento y un nutrido conjunto de características.

Pero, un detalle que dio mucho de qué hablar antes del lanzamiento de Haswell, fue el bug USB 3.0 presente en los chipsets Intel 8 Series “Lynx Point” revisión C1, problema que ocasionó que Haswell fuera postergado(originalmente estaba programado para abril), y que se suponía debió quedar resuelto con algunas actualizaciones de firmware y drivers.

Lamentablemente como lo han comprobado en Hardware.Info, el bug USB 3.0 de los chipsets Intel 8 Series “Lynx Point” revisión C1 no ha sido solucionado, fallando con un 63.6% de las memorias USB 3.0 probadas (14 fallos de entre 22 unidades USB 3.0 probadas), las que no fueron reconocidas luego de que el equipo se reanudara del modo de reposo S3.

Este problema podría ocasionar que el equipo tenga problemas con archivos abiertos desde la unidad USB 3.0, los que no podrán ser reconocidos luego de que el equipo “despierte” del estado de suspensión; un problema que aunque no es demasiado grave, sin dudas será molesto para algunos usuarios.

Para principios de agosto deben empezar a circular las tarjetas madre basadas en los chipsets Intel 8 Series revisión C2, las que deben tener este problema corregido.

De momento para evitar este inconveniente se podría recurrir a deshabilitar la suspensión en equipos de escritorio (en portátiles ello atentaría negativamente en la duración de la batería); aunque la mejor solución es esperar hasta agosto y adquirir una tarjeta madre basada en la revisión libre de fallos de los chipsets Intel 8 Series “Lynx Point”.

Fuente: Hardware.info