En el Intel Developer Forum (IDF) 2013 que tuvo lugar la semana pasada en Beijing, la compañía ofreció dos seminarios sobre Haswell, uno acerca de la propia arquitectura y otro sobre su overclocking. Se detallaron así las mejoras en este sentido, que tienden a ser similares a los Sandy Bridge-E de sobremesa. Como en la anterior generación, se podrá configurar un porcentaje de mejora en el reloj base (100 MHz) con mejoras en torno al 5-7%, pero hay más.

Anteriormente, multitud de componentes veían su frecuencia aumentada al modificar la frecuencia base de sistema, pero ahora dispondremos de modos base a 100/125/166 MHz en los que el resto dedispositivos se ajustaran automáticamente para compensar el exceso. De esta forma la estabilidad de los componentes fuera de los núcleos del procesador no se verá afectada con el overclocking. Gracias a esta modificación, los PCI-Express y el DMI-PLL serán los grandes beneficiados.  

Si hablamos de procesadores “K”, podremos configurar su multiplicador en hasta x80.0 para 100 MHz,x64.0 para 125 MHz y 48.0x para 166 MHz; lo que utilizado en su correcta forma, puede ofrecer una capacidad de overclock muy superior a la ya vista en la anterior generación e incluso llegar a los 8.00 GHz.

A todo esto debemos sumar las mejoras en la entrega de potencia con la regulación de voltaje integrada (iVR), algo que se resume en que cada procesador tiene un controlador VRM integrado que asegura mejor estabilidad independientemente de la placa base elegida. Lógicamente, la necesidad de una placa base de gama alta para alcanzar altas frecuencias seguirá estando, pero en la gama media/baja de estas el overclock será más estable.

Fuente: TechPowerUp